Composición en Fotografía: ¿Las Reglas se Hacen para Romperse?


  • A principios del 2019 escribí un artículo titulado «Las Molestas Reglas en Fotografía» que sentía que no estaba del todo bien logrado. Ahora te presento una actualización de esa redacción que me parece que logra representar mucho mejor la idea original que quería transmitir. Espero que lo disfrutes y me dejes tus impresiones.

Hay muchas frases en fotografía que se van repitiendo de generación en generación, como una especie de dogma aceptado por todos. «Las reglas en la fotografía se inventaron para romperse» es una de ellas, así como «una imagen vale más que mil palabras» o la «práctica hace al maestro». A todas les regalaré un artículo de reflexión en su momento.

Esta vez dedicaremos un rato a hablar de esta curiosa afirmación de que «las reglas se hacen para romperse».

Es increíble como autores de renombre, y muy populares blog de fotografía, siguen repitiendo esto. Te confieso que yo también repetí, por mucho tiempo, la misma idea. Pero, en algún minuto tras leer y estudiar un poco más, la afirmación me empezó a generar algunos conflictos internos que tuve que ir aclarando.

¿Existen reglas en la fotografía? Y de existir, ¿las inventaron para ser rotas? ¿De verdad alguien inventa una regla y espera que sea rota? Pues bien, reflexionemos juntos sobre el tema.

LA FOTOGRAFÍA Y SUS «REGLAS»

Antes de entrar en detalle a analizar esta afirmación, que me parece muy cuestionable, se hace necesario que hablemos de las «reglas».

El concepto está directamente asociado a ciertas «recetas» de composición que si aplicas, de manera mecánica, mejorarán el impacto visual de tus fotografías (supuestamente). Nadie sabe muy bien su origen ni su autor, pero ahí están, instaladas cómodamente entre nosotros.

La idea base es: «haz tal cosa, no hagas tal cosa, y tus fotos serán mejores». Es un listado de recomendaciones que «garantizan el éxito» de tus imágenes. Algo así como una receta de cocina o un manual de instrucciones.

Entre las ideas más difundidas por la red aparecen:

  • La regla de los tercios y los puntos de interés
  • La ley del horizonte:
  • La ley de la mirada y el movimiento
  • La regla de los impares
La «regla»de los tercios nos indica que debemos dividir el encuadre vertical y horizontalmente en 3 partes iguales. Y que en la intersección de estas líneas imaginarias están (supuestamente) los puntos de mayor atracción visual.

Seré claro desde el principio diciéndote que personalmente no creo que exista regla alguna ni en la fotografía, ni en ningún tipo de expresión artística. Pero explicar y desmitificar las reglas es cosa de otro artículo que ya se está escribiendo.

En esta ocasión me quiero hacer cargo de uno de los principales argumentos que se usan para acreditar la existencia de supuestas reglas, y para justificar todas sus reconocidas falencias. Me refiero a la frase ya mencionada en el principio, esa de que «Las reglas en la fotografía se inventaron para romperse».

Es un argumento recurrente cada vez que son citadas. Algo así como: «debes estudiar  y aplicar las reglas de la composición para luego romperlas».

Vaya problema. Hay reglas, pero lo que debemos hacer es romperlas…

¿LAS REGLAS SE HACEN PARA ROMPERSE?

Pensemos por un rato en nuestro diario convivir en sociedad. Hay muchas reglas que rigen nuestro actuar. Sólo por citar algunas que se me vienen a la cabeza:

  • Semáforo en rojo indica no avanzar
  • No robar
  • No fumar en zonas prohibidas
  • No hacer ruidos molestos después de determinada hora
  • Y cientos de ellas más, algunas explícitas y penadas por la ley, y otras implícitas (no escritas) influenciadas por temas socio/culturales (No besar a un desconocido, por decir alguna)

El buen funcionamiento social se basa principalmente en la confianza de que estas reglas, o leyes, serán respetadas por los otros. Yo avanzaré en mi vehículo cuando haya luz verde confiando en que quien tiene la luz roja la respetará, o asistiré a un restaurante donde este prohibido fumar confiando en que llegaré al lugar y no habrá nadie con un cigarro encendido que me arruine la velada. Esto, por citar algunos ejemplos.

¿Que pasaría si la mayoría de nosotros pensará que las reglas están hechas para romperse? No es difícil de imaginar: habría mucha desconfianza y sería prácticamente imposible el llevar una buena convivencia. El actuar de cada persona se volvería impredecible y esto, seguro, sería fuente constante de conflictos y malos ratos.

Imagina llegar a la esquina, con la luz del semáforo en verde, y no atreverte a continuar porque no sabes si del otro lado respetarán la luz roja. Proyecta esta misma idea a cada quehacer cotidiano de tu vida. Rompiendo las reglas en la calle, en casa, en el trabajo, en la escuela… Me suena bastante estresante y anárquico.

Es socialmente esperado que podamos estacionar un vehículo en la vía pública con un cierto nivel de seguridad de que no sufriremos un robo. Y si ocurre, este tendrá alguna sanción y/o podré recurrir a alguna acción para intentar remediarlo. Esto, por seguir citando ejemplos. Y por cierto, esta imagen rompe la «ley» de la mirada.

Es cierto también que no siempre se respetan estas normativas y seguramente más de alguna vez cometemos un acto que viola las reglas (pasamos un semáforo en rojo, por ejemplo). ¿Qué suele pasar con quienes rompen las reglas o violan las leyes?

Suceden básicamente dos cosas:

  1. Si alguien te ve: Te arriesgas a recibir un castigo o sanción (legal y/o social, como una denuncia vía redes sociales)
  2. Si nadie te ve: No habrá sanción pero tendrás la impresión de que tuviste fortuna por no ser descubierto

Luego de estas divagaciones, me parece totalmente claro que cuando decimos que «las reglas se hacen para romperse» algo no está del todo bien. Al menos en nuestro diario vivir en sociedad me parece que va quedando claro que las reglas o leyes se crean más bien para ser obedecidas y no quebrantadas. Y si las quebrantas, te arriesgas a un tipo de sanción y/o castigo.

(También es cierto el que hay muchas leyes o reglas que pueden ser consideras injustas. En ese caso lo que se debe buscar es un acuerdo amplio entre todos para cambiarlas y adaptarlas mejor a la realidad. Pero acá ya nos vamos para otro tema.)

ESE MOLESTO CONCEPTO DE «REGLAS» EN FOTOGRAFÍA

Si has leído hasta acá, ya te habrás enterado de que tengo muchos reparos con el concepto de las «reglas» en fotografía.

Como va siendo evidente ni las reglas, ni las leyes, se crean para ser rotas… ¿Quién inventó esto? Profundicemos más sobre esta idea pero llevando la reflexión hacia la fotografía (o el arte en general).

La Real Academia Española (RAE) entrega varias definiciones de la palabra regla. Las que me parecen más adecuadas al tema que nos convoca son: «Aquello que ha de cumplirse por estar convenido en una colectividad«, «modo establecido de ejecutar algo» y «en las ciencias o artes, precepto, principio o máxima». Esta última quizás la más cercana a la fotografía por la mención de «arte».

Todas las definiciones entregadas por la RAE parecen muy alejadas de dar a entender que una regla es algo creado para ser roto. Muy por el contrario, las reglas justamente se crean para normar ciertos comportamientos humanos, previo acuerdo colectivo, o establecer una forma de proceder en determinadas circunstancias.

Un atardecer costero con mucho color que me encanta. No cumple bajo ningún punto de vista con la supuesta «regla» de los tercios.

Sigamos profundizando… En el caso de las artes, en donde podríamos encajar a la fotografía, la RAE habla de «precepto, principio o máxima». Vamos a las definiciones individuales de cada término:

PRECEPTO: Cada una de las instrucciones o reglas que se dan o establecen para el conocimiento o manejo de un arte o facultad.

PRINCIPIO: Cada una de las primeras proposiciones o verdades fundamentales por donde se empiezan a estudiar las ciencias o las artes.

MÁXIMA: Regla, principio o proposición generalmente admitida por quienes profesan una facultad o ciencia.

Yo sigo sin leer algo que justifique la idea de que las reglas se crean para romperse. ¿Y tú?

NO EXISTEN LAS REGLAS EN FOTOGRAFÍA

Me parece bastante claro que el uso de los conceptos «reglas» y «ley» no es adecuado en el caso que analizamos, ni tampoco es sostenible. Si fueran reglas (o leyes), no serían fácilmente quebrantables, como lo son (si no te convences, le dedicaremos un artículo a demostrarlo). Y si son «rompibles», y se recomienda romperlas, sencillamente no deben llamarse «reglas».

Sí rescato algunas ideas que me parecen claves y pueden arrojar un poco de luz sobre el génesis de estas mal llamadas reglas.

El concepto en el que todas las definiciones revisadas parecen coincidir es en el de «punto de partida» o de inicio de algo, convenido y aceptado de manera grupal. Es decir, una manera de proceder que podría funcionar, al menos inicialmente. Basado en esta conclusión, me atrevo a generar una hipótesis sobre su origen:

  • A alguien, en algún minuto de la historia, le funcionó componer bajo estos esquemas y pensó que a los demás también les funcionaría. Y, obviamente, hubo una validación externa de este sistema de trabajo pues para que se genere una «regla», debe ser o impuesta por alguien o convenida con otros (según la RAE).
Fotografía tomada en la cordillera de Copiapó que tampoco cumple con la «regla» de los tercios. Sin embargo, no deja de parecerme visualmente atractiva.

Entonces me parece que este conjunto de consejos, mal llamados «reglas», no es más que una forma de proceder que puede funcionar, o no, en el camino de la búsqueda de una estética general o en la elaboración de una imagen específica. Pero es sólo eso y nada más: Un sistema de trabajo.

¿Cuántas formas diferentes de ordenar los elementos en una imagen existirán en la historia de la fotografía? Quedarnos con la primera que conozcamos sin duda es un error.

Finalmente, ya vimos que en la sociedad el romper una regla o ley conlleva una sanción. Pero, ¿qué pasa cuando rompemos una «regla» en fotografía?

La respuesta te sorprenderá: NADA. Es decir, ni siquiera existe una obligación legal, o moral, o ética, que nos exija utilizarlas y respetarlas. Entonces, ¿por qué seguimos hablando de «reglas»?

¿Y SI DEJAMOS DE LLAMARLAS REGLAS?

La fotografía por si sola no es arte. Creo que la cámara es un medio más al que puede recurrir el artista para expresarse, como lo son la pintura, el dibujo, el grabado, o cualquier otra forma de expresión. El arte en la fotografía nace cuando se usa la cámara para crear algo. Y el acto de la creación, de ser creativo, no va asociado a un manual de instrucciones como estas «reglas». Si lo hiciera, pasaría de ser creativo para convertirse en una producción serial (replicar un resultado siguiendo un proceso esquematizado que otros han seguido).

Me incomoda el nombre «reglas». Y es triste ver como la idea se replica cada día. Lo veo muy seguido en los alumnos que llegan a los talleres de fotografía que realizo. En clases dedico buena parte del tiempo a quitar esta muletilla y demostrarles que es errado creer que hay reglas y se inventaron para romperse. La verdad es que NO EXISTEN LAS REGLAS.

Vivimos en una sociedad medianamente civilizada (al menos en Chile). En ella existen normas y reglas de convivencia y, estoy seguro, de que la gran mayoría de las personas lo que espera es que esas reglas se respeten. Sino, sería caótico.

Yo mismo administro algunos grupos de whatsapp o de facebook, y en él existen ciertas reglas que yo mismo cree. Y la verdad, no estoy esperando a que nadie las rompa. Al contrario, espero que todos las respeten. Así que insisto en el punto: ¿quien crea reglas para que luego sean rotas? Creo no conocer a nadie…

También me tengo que preguntar bajo qué criterio alguien decide que la «regla» de los tercios (por citar la que más oposición me genera) produce resultados más agradables que el principio de pareto, la proporción áurea o la proporción tatami (por sólo nombrar algunas de las 10 proporciones que nos propone José Benito Ruiz en su artículo sobre las proporciones más utilizadas en fotografía).

En fin, ya ves que el tema da para mucho y no quiero seguir alargándome en mis reflexiones. Por mi eliminaría del mapa las famosas reglas, pero eso ya es un sueño demasiado lejano dado la gran difusión que tienen, y seguirán teniendo. Así que te propongo un objetivo más realista: ¿Y si dejamos de llamarlas reglas?

Podríamos llamarlas preceptos básicos de composición, por ejemplo. Es más largo sí, pero también más preciso. No soy bueno con los nombres, pero de seguro tu sí y dejas una sugerencia en los comentarios del artículo.

La «regla de los impares» dice que esta imagen es más interesante si los árboles suman un número impar. Yo creo que la cumple… ¿O no?

La composición requiere de varios años de estudio para llegar a comprenderla y dominarla realmente. En estos coinciden grandes maestros de la pintura y la fotografía.

Estos «preceptos básicos de composición» (¿ves?, ya no los llamo reglas) tratan de mostrar un camino fácil que no existe. Es como leer el resumen del Quijote de la Mancha, tratando de obtener buena nota en el examen con el mínimo esfuerzo. Un resumen de la obra de Cervantes no hará nunca que comprendas el libro, aunque obtengas una buena calificación.

En esta época en que todo se quiere conseguir rápido, y con el mínimo esfuerzo, los «preceptos básicos de composición» (¡otra vez no usé la palabra reglas!) aparecen como un camino de aprendizaje sencillo y allanado. De ahí seguro se debe su éxito y larga difusión.

Para dar tus primeros pasos en la fotografía no descarto que puedan servir como orientación, como un inicio del camino. Pero sólo el estudio en profundidad, el análisis reflexivo y la evidencia empírica, me parecen un camino más sustentable para que tus imágenes vuelen con alas propias. Sólo así lograrás conseguir un impacto visual que sea sostenible durante el desarrollo de tu obra y no fruto de la mera casualidad.

Finalmente, no debes olvidar que la composición, al igual que la técnica, son estadios intermedios. Ambas no son un fin en sí mismo (desde mi modesta opinión), sino un medio que usará el fotógrafo para la búsqueda de que las imágenes sean capaces de trasmitir su visión personal del mundo, al mundo.

Para lograr esto último no hay recetas disponibles, ni menos reglas que te puedan ayudar.

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2 Comments

  1. Avatar
    Antonio
    8 mayo 2020
    Responder

    Saludos Paulo.

    Ya me presenté en el Episodio de análisis que hiciste con Carlos Larios. Me llamo Antonio, soy de España, y considero a Carlos Larios como uno de mis mayores mentores (por no decir el mejor mentor) que he tenido en la fotografía.

    Y precisamente gracias a Carlos se me cayeron muchos mitos sobre las reglas en la fotografía. Y con este artículo he podido ver también otro punto de vista sobre romper las «reglas».

    Cuando me inicié en la fotografía seguía a rajatabla todas las reglas por considerarlas como necesarias. Pero en alguna ocasión me di cuenta que no cumpliendo las reglas conseguía que una foto transmitiese aquello que quería transmitir mejor que cumpliendo las reglas.

    De hecho la regla que más quebraderos de cabeza me ha dado ha sido precisamente la regla de los tercios.

    Ojo, no niego que se puedan sacar fotos buenas cumpliendo las reglas, he visto auténticas maravillas cumpliendo las reglas. Pero más que reglas prefiero considerarlas como directrices.

    Enhorabuena por tu blog, tienes otro lector

    • Hola Antonio. Me alegro de que Carlos te haya ayudado a superar esa barrera que tristemente se difunde sin ningún criterio.
      Bien lo dices, no es que no se pueda utilizar la proporción de los tercios, o la ley de la mirada (etc), se pueden utilizar perfectamente y permitirnos conseguir imágenes interesantes.
      Lo que es necesario de que se entienda, y que se difunda, es que no son reglas porque las «reglas» no existen.
      Un abrazo y un gusto tenerte por estos lados.

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